La doctrina Chocobar mató al niño Thiago Correa

De nuevo policía asesinó a Thiago de 7 años de edad al enfrentarse con 4 ladrones que portaban un viejo revolver que no funcionaba

Gatillo fácil policial siempre

Otra vez la policía, asesinando una chica lesbiana días atrás y un niño de 7 años hoy, Thiago Correa, a manos de oficial ayudante Facundo Daniel Aguilar de la Policía Federal. Recién recibido de «rati», 21 años, ya empezó de esta manera, así que tiene futuro como asesino de inocentes. Así son, así se crían en la familia policial, así se atacan y compiten entre ellos, por eso si entre los policías se tratan mal qué puede esperar la sociedad.

No es el único culpable, los Milei, los Bullrich, los Lilia Lemoine («gato» e hija de un policía), los Espert, el periodismo parapolicial y la institución policial que no controla o promueve el mercado negro de armas dónde los 4 ladrones consiguieron el 38 que no funcionaba, por eso no dispararon. El policía delincuente, en cambio, repartió para todo el barrio, disparó once tiros, aún cuando los ladrones huían. Una de esas balas recorrió los 200 metros hasta la parada de colectivo dónde Thiago junto a su papá esperaba el transporte. Ni pensó (por eso es «rati cabeza de termo») que podía matar a algún vecino en la calle, en un automóvil, o al atravesar sus disparos por alguna ventana.

Los «rotos» de La Nación+ echándole la culpa a Kicillof, a Espinoza, a Zaffaronni, pero no al policía

La vida de Thiago vale más

Por eso el más delincuente hoy es el policía, es el asesino. El policía le provocó la muerte a Thiago, no los 4 ladrones, el policía es el culpable. La quieren dar vuelta como en el caso Chocobar, diciendo que los culpables del asesinato son los 4 ladrones, pero el tiro mortal vino del arma del policía disparada por él. Ese es el hecho objetivo. Incluso a uno de los ladrones le dio 6 tiros de los 11 que tiró…todos por la espalda por supuesto. Y más aún, el policía asesinos e puso a juntar las vainas para intentar ocultar su carnicería. Semejante grado de bestialidad debería preocupar a los oficialismos, nacional y provinciales por la calidad del personal que está largando a la calle.

La política parapolicial de los libertarios siempre festeja la muerte, la de Santiago Maldonado, la de Rafael Nahuel, la de Thiago Correa no porque salió mal, la bancan pero no la festejan. Con el policía Chocobar hicieron lo mismo, el ladrón (un marginal psiquiátrico) ya en fuga fue baleado por la espalda y ejecutado de rodillas. Chocobar no evitó el robo, llegó tarde, y no le salvó la vida al turista asaltado y apuñalado por el delincuente, si no que el médico que lo atendió le salvó la vida.

La política parapolicial, los cabeza de termo a favor de la «mano dura» y la «pena de muerte» son los que imponen que la vida no vale nada que la propiedad vale más que la vida, que un celular o una billetera del policía asesino, o una moto, vale más que la vida de Thiago y por eso esa billetera o celular hay que defenderla del accionar de los delincuentes a cualquier precio: la vida del niño.

Qué le roben al policía la el teléfono, que le roben 100 veces, es preferible a que muera un inocente. Su teléfono de mierda no vale más que una vida.

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