La Corte Suprema apuesta a la desestabilización?

Los actores del golpismo se van sumando, ahora llegó el turno de la Corte Suprema, su presidente Rosenkratz es el 1ro en la sucesión presidencial por fuera del Frente de Todos. Los golpes institucionales de Brasil, Bolivia y Paraguay, legitimados por sus más altos tribunales

Linea sucesoria presidencial

Carlos Rosenkratz, ex abogado del grupo Clarín impuesto por Macri (Macri tiene predilección por los empleados de Magnetto), es el 1ro en la línea sucesoria presidencial después del bloque del Frente de Todos, que Alberto, 2da CFK, 3ra Claudia Ledesma Abdala (Vice del senado), 4to Massa integran.

Con el fallo en favor de Bruglia, Beruzzi y Castelli (jueces trasladados a dedo por Macri, cuando el senado es quién debe hacerlo) se desconoce las decisiones gobierno en claro planteo de poder. Los sectores destituyentes apuestan al desgaste del presidente Alberto Fernández y socavar su autoridad. A este panorama se suman los padecimientos económicos generados por el gobierno de Macri y exacerbados por la pandemia mundial.

La intención de la derecha, muy bien explicada por el periodista Alejandro Bercovich, es más o menos así: La derecha destituyente avanza en una pelea a trompadas. El gobierno fue metido. Y qué se hace en una pelea si no es tirar piñas? (Al final de la nota se muestra video)

Pasó a nuestro alrededor

Si se observa lo que pasó en otros países vecinos, el camino que intentan los sectores privilegiados se va practicando en Argentina.

En Bolivia la derecha impulsó decenas de protestas que, sin ninguna prueba ,desconocieron resultados electorales y que por una supuesta «pérdida de libertades» y corrupción se le pidió la renuncia a Evo. En un principio fue un pequeño sector y después se plegaron más sectores. Se instaló un clamor en los medios. Luego la policía se sumó. Y cuando un tercio de la sociedad boliviana se plantó en la calle, Evo renunció y la Corte de ese país legitimó al nuevo gobierno golpista de la senadora Añez.

En Brasil los medios (O’Globo y todos) y la embajada de EEUU iniciaron el Ipeachment, una investigación, también sin pruebas, sobre la corrupción. Muy similar a la causa de los cuadernos que en realidad eran fotocopias que inició La Nación. Entonces destituyeron a Dilma, encarcelaron a Lula. Y los militares pusieron al vicepresidente Michel Temer que hizo la transición hasta un nuevo llamado a elecciones. En las que ganó con «artimañas de un atentado» y todo Bolsonaro. El «Bonadío» brasileño, juez Sergio Moro, fue la espada judicial carioca para dar el golpe. El Senado ejecutó la maniobra institucional y la Corte Suprema avaló las maniobras utilizadas para el golpe que es lo mismo que avalar el golpe.

En Paraguay

La Corte destituyó al Presidente Lugo. Los medios desprestigiaron con posibles «hijos», con la supuesta tolerancia a las tomas de tierras y un día en Cataví la derecha paraguaya, policías y estancieros, fusilaron una veintena de campesinos. Le echaron la culpa a Lugo (por jefe de las fuerzas de seguridad), fue denunciado, procesado y destituído. Y la Corte Suprema paraguaya legitimó ese golpe de estado. Ah, y sobreseyó a los asesinos que el gobierno de Lugo había capturado.

No hay que sobrar la situación ni creer que no se va animar la derecha, porque se animan. Ni dormirse en la confianza legalista de que el «mundo no aceptaría una destitución». No es así, el mundo acepta la ley del más fuerte en cada país y EEUU vería con mucho agrado un nuevo gobierno de derecha más fuerte que el de Macri. La Corte es clave para «suavizar» y legitimar un golpe, que con personajes desprestigiados como el ex presidente y su cría sería imposible plantearlo y menos sostenerlo.

Centrar la estrategia del campo popular en debates judiciales o legislativos es erróneo. Toda conquista y derecho obtenido por el pueblo se logró en la calle, con movilización, cuerpo a cuerpo. Así incluso se abrió el camino para el fin del gobierno de Macri, aquel 18 de diciembre por la ley de movilidad jubilatoria, dos (2) meses después que Cambiemos ganara las elecciones. Así se defendió el Astillero Río Santiago y resistieron los docentes. Así, en 2001 se le puso fin a la convertibilidad y el hambre. En la historia argentina y mundial siempre fue así. La derecha destituyente sigue preparando su maquinaria administrativa (por eso quiere sus jueces y funcionarios donde los tiene) para su intención de volver como sea a gobernar y aplastar al país.

La Corte está ahí para legitimar movidas desestabilizadoras o proponerse como garante. Esa es su intención.

Saludamos a Berco, que dejó al descubierto la maniobra de la Corte.

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